Durante la adolescencia, los seres humanos empezamos a desarrollar nuestras normas de comportamiento a través del entorno al que estamos expuestos, donde las influencias más fuertes son, sin duda, nuestra familia, nuestros amigos y nuestro entorno social. Las investigaciones han demostrado que los niños y los adolescentes que participan en actividades físicas no solo mejoran su salud, sino también su confianza en sí mismos, su autoestima, su carácter y sus habilidades sociales, especialmente en actividades de equipo. Dependiendo de la edad de tu cliente, como entrenador te enfrentarás a ciertos retos a la hora de entrenar a niños y jóvenes:

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