Rehabilitación

La rehabilitación de una lesión es una parte muy importante del tratamiento. Su objetivo es recuperar la movilidad, la fuerza, la resistencia, la coordinación, la ausencia de dolor, la explosividad y la funcionalidad durante la práctica deportiva. El entrenamiento de movimiento debe iniciarse lo antes posible sin carga, que luego se irá aumentando progresivamente. El entrenamiento de fuerza puede comenzar con ejercicios adaptados, inicialmente con una carga ligera, que se irá aumentando gradualmente. Una vez alcanzada una movilidad y fuerza adecuadas, se puede pasar gradualmente al entrenamiento concéntrico-excéntrico con baja carga. Una parte muy importante del entrenamiento de rehabilitación son los ejercicios de equilibrio y coordinación. En caso de lesión tisular, también se ven afectadas las funciones neuromusculares (nervios). Ejemplos de este tipo de entrenamiento son el uso de la tabla de equilibrio, la cama elástica, el salto con cuerda, etc.

¡Movilidad, fuerza y funcionalidad completas antes de volver al deporte!

Métodos de tratamiento

Compresión

En caso de emergencia, se aplica un vendaje de presión para reducir el espacio de sangrado en el tejido lesionado. Si se aplica inmediatamente un vendaje de presión, en principio se puede detener la hemorragia al 100 %. Tras 20-40 minutos, se sustituye el vendaje de presión por un vendaje de compresión. Este se utiliza hasta que la hinchazón haya remitido (4-7 días).

Descanso y alivio

Mantener la extremidad elevada es muy importante para reducir el flujo sanguíneo hacia la zona lesionada. La extremidad lesionada debe mantenerse lo más elevada posible durante los primeros 30-60 minutos. A continuación, manténgala elevada tan a menudo como sea posible durante las dos primeras jornadas, sobre todo por la noche. El «reposo activo» es un concepto que implica que se deben ejercitar las partes del cuerpo que no están lesionadas.

Frío

El frío solo afecta a la irrigación sanguínea superficial. Una rotura muscular de 2-3 cm de profundidad requiere un tratamiento de frío de 30-45 minutos. Algunos estudios indican que el enfriamiento provoca una disminución del flujo sanguíneo, pero no en un grado tal que se pueda esperar un efecto significativo sobre la hemorragia. Por el contrario, el tratamiento de frío agudo alivia el dolor de forma eficaz.

Calefacción

No se debe aplicar calor en la fase aguda, sino tras unos dos días, cuando haya cesado el sangrado. El calor influye favorablemente en el proceso de cicatrización.

Lesiones que requieren atención médica o hospitalaria

  • Pérdida del conocimiento
  • Dificultades respiratorias tras un traumatismo
  • Dolor de cuello tras un traumatismo
  • Dolor abdominal
  • Fractura ósea
  • Lesión grave de ligamentos
  • Lesión muscular grave
  • Luxación
  • Lesiones oculares
  • Heridas profundas
  • Lesión de diagnóstico incierto

Inflamación

La inflamación es la «respuesta» natural del cuerpo ante una lesión tisular. El objetivo
de la inflamación es proteger y curar el tejido dañado.
Los síntomas clásicos de la inflamación son:

  • Enrojecimiento
  • Hinchazón
  • Aumento de la temperatura
  • Dolor
  • Limitación funcional
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