Directo, decidido, motivado

La personalidad D concede gran importancia a los resultados.

  • Te gusta resolver problemas, hacer que las cosas sucedan y fijarte y alcanzar objetivos
  • Te gusta ser el líder y no te gusta que te digan lo que tienes que hacer
  • Eres muy exigente tanto contigo mismo como con los demás
  • Confías en tu capacidad para obtener resultados
  • Te gustan los retos y el espíritu competitivo
  • Estás dispuesto a asumir riesgos, a exigirte al máximo y a superar obstáculos
  • Tomas decisiones rápidas
  • Te impacientan las personas que «pierden el tiempo» hablando o pensando, y
    a quienes no les gustan los cambios
  • Te aburres enseguida
  • Te enfadas enseguida, pero se te pasa igual de rápido

Te da energía:

  • Trabajar a un ritmo acelerado en entornos orientados a los resultados.
  • Estar a la vanguardia.
  • Acepta nuevos retos y oportunidades.
  • Tener la facultad de decidir cómo se deben hacer las cosas.
  • Tener oportunidades de desarrollo profesional.
    Pierdes energía cuando:
  • Tiene algo que decir al respecto.
  • Se le cuestiona o se le ignora.
  • No tiene ninguna influencia.
  • No dispone de los recursos necesarios.
  • Necesito que las cosas sean predecibles y rutinarias.

En tu elemento, puedes:

  • Haz que sucedan cosas, ya sea por tu cuenta o como líder de un grupo.
  • Ser aventurero y valiente.
  • Anima a las personas a resolver problemas, a enfrentarse a alguien o a alcanzar sus metas.
    Cuando estés estresado, puedes:
  • Sé casi descarado.
  • Ser muy crítico, exigente y tener mal genio.
  • Iniciar discusiones innecesarias.
  • Explota cuando no consigues lo que quieres.

Para obtener los mejores resultados, debes:

  • Tómate tu tiempo para recabar información y reflexionar sobre las consecuencias de tus decisiones.
  • Explica tu opinión en lugar de limitarte a presentar una nueva decisión.
  • Escucha a los demás, respeta sus opiniones y manténlos informados.

Así se reconoce a una persona con personalidad tipo D:

  • Son activos, extrovertidos y siempre están en movimiento.
  • Hablan en voz alta, interrumpen a los demás y van directamente al grano en las conversaciones.
  • Quieren tomar la iniciativa en las reuniones, en la planificación y en la elaboración de nuevas normas.
  • Pueden ser agresivos, groseros e impacientes.

Trabajar con una persona de tipo D:

  • Sé claro y concreto, y no te desvíes del tema.
  • Ve preparado. Expone tus requisitos, objetivos y necesidades imprescindibles sin perder el tiempo.
  • Deja que participen activamente en la resolución de problemas y la toma de decisiones. Deja que decidan cómo se debe hacer algo y dales libertad para hacerlo por su cuenta.
  • Explícales claramente de qué espacio disponen y cuáles son los recursos disponibles.
  • No te eches atrás cuando te ataquen. Deja claros los hechos sin confrontar a la persona en cuestión.

Evita:

  • Habla de cosas sin importancia. Intenta entablar una relación.
  • Hacerles perder el tiempo.
  • Diles lo que tienen que hacer y da por hecho que lo harán.
  • No esperes que se preocupen por tus sentimientos o por lo que no se ha dicho.
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