La hematología, la ciencia que estudia la sangre, abarca también, en sentido amplio, el estudio de los distintos órganos que producen sangre. Los hematólogos se ocupan de las enfermedades que provocan alteraciones en la sangre, como la falta de células sanguíneas (anemia) o el cáncer de la sangre (leucemia). Un hematoma es un moratón que se produce por una hemorragia en el tejido. La sangre está compuesta por células (glóbulos) y plasma (líquido). Los glóbulos que la componen son rojos (eritrocitos), blancos (leucocitos) y plaquetas (trombocitos). Los glóbulos rojos y blancos se forman en la médula ósea; en una persona de 20 años se producen aproximadamente 300 000 millones al día. El plasma sanguíneo está compuesto en su mayor parte por agua, pero también contiene sales importantes, proteínas, grasas y carbohidratos. Entre las proteínas importantes se encuentran, entre otras, la albúmina, que también predomina en cantidad, así como proteínas que intervienen en la coagulación de la sangre. Si se recoge plasma sanguíneo en un tubo de ensayo, el contenido se coagula rápidamente. Si se centrifuga la muestra, las proteínas coaguladas (precipitadas) se depositan en el fondo. La capa líquida restante se denomina suero.
Las funciones de la sangre
- Funciones de transporte
A: Transporte de oxígeno y dióxido de carbono. El transporte se realiza gracias al contenido de hemoglobina de los glóbulos rojos, una proteína capaz de fijarse tanto al oxígeno como al dióxido de carbono.
B: Transporte de nutrientes absorbidos.
C: Transporte de productos de desecho del catabolismo celular (catabolismo = descomposición).
D: Transporte de otras sustancias importantes, como el hierro y las hormonas. - El sistema inmunitario
Tanto los glóbulos blancos como las proteínas solubles, como por ejemplo los anticuerpos, son esenciales. La inmunología es la ciencia que estudia las defensas del organismo frente a organismos extraños. - Detener las hemorragias
Tanto las plaquetas como los factores de coagulación son vitales. - La homeostasis
Por homeostasis se entiende el mantenimiento de un entorno constante en los sistemas orgánicos. Para que las células puedan funcionar correctamente, es necesario equilibrar con precisión una serie de factores, como el pH, la salinidad y la temperatura. La circulación constante de la sangre es un requisito fundamental para ello.
Las células sanguíneas
Los eritrocitos —los glóbulos rojos— son el tipo de glóbulo más importante. Carecen de núcleo y tienen una forma bicóncava característica. Su contenido en hemoglobina es lo que da al sangre su color rojo. Transportan oxígeno.
Los leucocitos —los glóbulos blancos— se presentan en diversas formas con funciones variadas. Lo que todos tienen en común es que desempeñan un papel importante en los procesos inmunológicos.
Las plaquetas son los glóbulos sanguíneos más pequeños y su función es taponar las paredes de los vasos sanguíneos dañados para evitar hemorragias.
