El cuerpo humano cuenta con una red muy compleja de diferentes sistemas que trabajan conjuntamente para mantener un entorno constante y equilibrado, con el fin de que el cuerpo pueda rendir y funcionar de manera óptima. Los distintos nutrientes que obtenemos de los alimentos ponen en marcha diversos procesos en nuestro organismo. Estos procesos influyen en cómo nos sentimos, funcionamos y nos vemos físicamente. Realmente somos lo que comemos y, sin un conocimiento básico de los distintos nutrientes y de cómo nos afectan, podemos provocar inconscientemente una serie de problemas. Esto lo vemos con demasiada frecuencia en la sociedad actual, donde la industria alimentaria suele anteponer el interés por los beneficios a la calidad de la alimentación.
El 80 % de nuestra alimentación actual procede de alimentos procesados que han sido sometidos a diversos tratamientos y, por lo tanto, han perdido gran parte de su calidad. La mayoría de los problemas de salud que existen hoy en día en la sociedad, como las enfermedades cardiovasculares, son consecuencia directa del impacto negativo que estos factores tienen en nuestra salud.
