Lesiones deportivas

Está científicamente demostrado que un nivel de actividad saludable y una carga adecuada mejoran la resistencia de los tejidos del aparato locomotor. Sin embargo, en el contexto de la práctica deportiva, sobre todo a nivel de élite, el cuerpo puede verse sometido a cargas más o menos extremas. En deportes con movimientos explosivos, como las pruebas de velocidad y lanzamiento en el atletismo, el voleibol y el balonmano en los deportes de equipo, así como el bádminton y el squash en los deportes de raqueta, a veces pueden generarse fuerzas enormes que provocan cargas muy intensas.

En este tipo de situaciones pueden producirse fácilmente diversas lesiones, sobre todo si el cuerpo se ve sometido a estas cargas de forma repetida. Las lesiones que se producen pueden clasificarse en dos categorías diferentes: lesiones traumáticas o agudas y lesiones por sobrecarga. Las lesiones traumáticas casi siempre pueden relacionarse con un episodio concreto, como, por ejemplo, una fractura ósea o un esguince en el pie.

Las lesiones por sobrecarga, por el contrario, que también son muy comunes en el ámbito laboral, suelen producirse por esfuerzos repetitivos y unilaterales durante un periodo de tiempo relativamente largo. Cuando la tensión en un tejido es excesiva, se produce una lesión. Esto significa que la causa de estas lesiones es difícil de identificar, lo que a menudo hace que sean difíciles de tratar.

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